Mucho se ha dicho sobre este problema que duró más de 20 días, y aún no está resuelto. Creo que esta carta de Dr. Montenegro es lo más claro que leí al respecto.
REHENES DE MONSANTO (O COMO BRAMAN LAS CACEROLAS LLENAS DE SOJA DEL OBELISCO, Y NADIE OYE LAS CACEROLAS SIN TIERRA DE SANTIAGO DEL ESTERO).
Dedicado a la gente del Mocase, y a los expulsados por
la soja, la codicia, la ineptitud de los gobiernos,
las topadoras y los plaguicidas.
Por
Dr. Raúl A. Montenegro, Biólogo.
Premio Nóbel Alternativo (Estocolmo, Suecia) Presidente de FUNAM.
Profesor Titular de Biología Evolutiva en la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina).
Qué duro es sentirse minoría en un país de falsas mayorías. Qué duro es ver que el gobierno nacional y los ruralistas luchan entre sí cuando son cómplices necesarios del país sojero. Qué duro es ver cacerolas relucientes y llenas de soja RR en el asfalto civilizado de Buenos Aires. Que duro es ver las cacerolas renegridas y sin tierra de los campesinos de Santiago del Estero.
Que duro es ver a los estudiantes de universidades argentinas con sus carteles de apoyo a los ruralistas en huelga, como si Monsanto y el Che Guevara pudieran darse la mano.
Que duro es recordar que esas cacerolas relucientes, esos estudiantes movilizados y esas familias temerosas del desabastecimiento no salieron a la calle cuando los terratenientes de este siglo XXI expulsaron a familias y pueblos enteros para plantar su soja maldita.
Qué duro es ver la furia ruralista al amparo de reyes sojeros como el Grupo Grobocopatel
Qué duro es ver el rostro reseco de Doña Juana expulsada, de doña Juana sin tierra, de doña Juana con sus muertos bajo la soja.
Qué duro es ver que se cortan las rutas para que China y Europa no dejen de tener soja fresca, y para que Monsanto no deje de vender sus semillas y sus agroquímicos.
Qué duro es comprobar, con los dientes apretados, y con el corazón desierto y sin bosques, que nadie habló en nombre de los indígenas expulsados de sus territorios, de sus plantas medicinales, de su cultura y de su tiempo para que la soja y el glifosato sean los nuevos algarrobos y los nuevos duendes del monte.
Qué duro es ver con las manos y tocar con los ojos que nadie habló en nombre de los campesinos
echados a topadora limpia, a bastonazos y a decisiones judiciales sin justicia para que ingresen el endosulfán, las promotoras de Basf y las palas mecánicas con aire acondicionado.
Qué duro es saber que nadie habló en nombre del suelo destruido por la soja y por el cóctel de plaguicidas.
Qué duro es comprobar que muchos productores, gobiernos y ciudadanos no saben que los suelos solo son fabricados por los bosques y ambientes nativos, y nunca por los cultivos industriales.
Qué duro es saber que para fabricar 2,5 centímetros de suelo en ambientes templados hacen falta de 700 a 1200 años, y que la soja los romperá en mucho menos tiempo.
Qué duro es recordar que el 80% de los bosques nativos ya fue destrozado, y que funcionarios y productores no ven o no quieren ver que la única forma de tener un país más sustentable es conservar al mismo tiempo superficies equivalentes de ambientes naturales y de cultivos diversificados.
Qué duro es observar cómo se extingue el campesino que convivía con el monte, y cómo lo
reemplaza una gran empresa agrícola que empieza irónicamente sus actividades destruyendo ese monte.
Qué duro es ver que el monocultivo de la soja refleja el monocultivo de cerebros, la ineptitud de los
funcionarios públicos y el silencio de la gente buena.
Qué duro es saber que miles de Argentinos están expuestos a las bajas dosis de plaguicidas, y que miles de personas enferman y mueren para que China y Europa puedan alimentar su ganado con soja.
Qué duro es saber que las bajas dosis de glifosato, endosulfán, 2,4 D y otros plaguicidas pueden alterar el sistema hormonal de bebés, niños, adolescentes y adultos, y que no sabemos cuántos de ellos enfermaron y murieron por culpa de las bajas dosis porque el estado no hace estudios epidemiológicos.
Qué duro es saber que los bosques y ambientes nativos se desmoronan, que las cuencas hídricas donde se fabrica el agua son invadidas por cultivos, y que Argentina está exportando su genocidio sojero a la Amazonia Boliviana.
Qué duro es comprobar que las cacerolas relucientes son más fáciles de sacar que las topadoras y el monocultivo.
Qué duro es comprobar que en nombre de las exportaciones se violan todos los días, impunemente, los derechos de generaciones de Argentinos que todavía no nacieron.
Qué duro es ver las imágenes por televisión, los piquetes y las cacerolas mientras las almas sin tierra de los campesinos y los indígenas no tienen imágenes, ni piquetes, ni cacerolas que los defiendan.
Qué duro es comprobar que estas reflexiones escritas a medianoche solo circularán en la casi clandestinidad mientras Monsanto gira sus divisas a Estados Unidos, mientras las topadoras desmontan miles de hectáreas en nuestro chaco semiárido para que rápidamente tengamos 19 millones de hectáreas plantadas con soja, y mientras miles de niños argentinos duermen sin saber que su sangre tiene plaguicidas, y que su país alguna vez tuvo bosques que fabricaban suelo y conservaban agua.
Muy cerca de ellos las cacerolas abolladas vuelven a la cocina.
Dr. Raul A. Montenegro, Biologo
Presidente de FUNAM
Premio Nobel Alternativo 2004 (RLA-Estocolmo, Suecia).
Profesor
Titular de Biologia Evolutiva,
Universidad Nacional de Cordoba (Argentina)
Responder a:
montenegro@funam.org.ar
FUNAM
Fundación para la defensa del ambiente
Environment Defense Foundation.
Casilla de Correo 83
Correo Central, (5000) Córdoba, Argentina.
Tel: +54-351-4690282 (Funam)
Tel: +54-3543-422236 (home)
Fax: +54-3543-422236
Email: funam@funam.org.ar
Web: www.funam.org.ar
FUNAM es una ONG fundada en 1982.
Tiene status consultivo en ECOSOC y CSD (Naciones
Unidas, Nueva York).
FUNAM es Premio Global 500 de Naciones Unidas (1987).
Miembro de RENACE.
Y para terminar, una inspirada chacarera del Duende Garnica: El olvidau
La “Minga” es un emprendimiento solidario de un grupo de amigos, de vecinos, para un fin determinado: construir una casita, arar un terreno, editar un libro. Y con modalidades tan antiguas y profundas como la minga se puede parir un libro tan especial como “Rabdomancia” de Alejandro Carrizo.
… poeta legítimo y geomántico … Alejandro Carrizo , a pesar del sedacal argentino, canta asistido por una minga ejemplar. (del prólogo de Néstor Groppa).

Caminos
la vereda es la orden
irrefutable de la urbanidad,
pero en esas tardes en que
el sol acuesta sus gallos
( sin que nadie me vea
suelo cruzar por el césped
junto a la vieja palmera del parque
donde se ha abierto un senderito
anónimo
rústico
reciente
tan sabrosamente propio que

Receta
créase antes de usar:
las mariposas sirven
para convencer a los
niños y a los locos
que los pétalos de una flor
pueden salir volando
en el momento menos
pensado
“Rabdomancia” - Alejandro Carrizo - Editorial Cuadernos del Duende - ilustrado con dibujos de Guadalupe “Michi” Aparicio.

Cita
No podemos vivir eternamente
rodeados de muertos
y de muerte.
Y si todavía quedan prejuicios
hay que destruírlos
” el deber”
digo bien
EL DEBER
del escritor, del poeta, no es ir a encerrarse cobardemente en un texto, un libro, una revista de los que ya nunca más saldrá, sino al contrario salir afuera
para sacudir
para atacar
a la conciencia pública
si no
¿ para qué sirve?
¿Y para qué nació?
Antonin Artaud (1895 - 1948) . “Carta a los Poderes”- Editorial Argonauta - 2003
Para seguir leyendo a A.Artaud:
“Noir et Blanche”, maravillosa foto de Man Ray, artista y fotógrafo contemporáneo de A.Artaud.
La “Utopía de un hombre que está cansado “(aquí el cuento completo) es un cuento duro, de ciencia ficción, donde Borges viaja a un mundo de seres solitarios y desesperanzados que, aún, pintan. Es complejo y extraño, me gustaría que alguien me lo explique!
No hay dos cerros iguales, pero en cualquier lugar de la tierra la llanura es una y es la misma. Yo iba por un camino de la llanura. Me pregunté sin mucha curiosidad si estaba en Oklahoma o en Texas o en la región que los literatos llaman pampa. Ni a derecha ni a izquierda vi un alambrado. Como otras veces repetí despacio estas líneas de Emilio Oribe:
En medio de la pánica llanura interminable
Y cerca del Brasil,
que van creciendo y agrandándose.
El camino era desparejo. Empezó a caer la lluvia. A unos doscientos o trescientos metros vi la luz de una casa. Era baja y rectangular y cercada de árboles. Me abrió la puerta un hombre tan alto que casi me dio miedo. Estaba vestido de gris. Sentí que esperaba a alguien. No había cerradura en la puerta.
Entramos en una larga habitación con las paredes de madera. Pendía del cielorraso una lámpara de luz amarillenta. La mesa, por alguna razón, me extrañó. En la mesa había una clepsidra (*) , la primera que he visto fuera de algún grabado en acero. El hombre me indicó alguna de las sillas.
Ensayé diversos idiomas y no nos entendimos. Cuando él habló lo hizo en latín. Junté mis ya lejanas memorias de bachiller y me preparé para el diálogo.
-Por la ropa -me dijo- veo que llegas de otro siglo. La diversidad de los pueblos favorecía la diversidad de los pueblos y aún de las guerras; la tierra ha regresado al latín. Hay quienes temen que vuelva a degenerar en francés, en lemosín o en papiamento, pero el riesgo no es inmediato. Por lo demás, ni lo que ha sido ni lo que será me interesan.

(*) Clepsidra: Reloj de agua (definición completa aquí)
“El libro de arena” de Jorge Luis Borges - Ed. Emecé - 1975
El gran maestro de la Literatura, Jorge Luis Borges (BsAs 1899 - Ginebra 1986) , expresa en un poema el significado del tiempo, como lo expresan las piezas de cerámica indígena precolombina, testimonios de nuestros originarios .

El instante
¿Dónde estarán los siglos, donde el sueño
de espadas que los tártaros soñaron,
dónde los fuertes muros que allanaron
dónde el Arbol de Adán y el otro Leño?
El presente está solo. La memoria
erige el tiempo. Sucesión y engaño
es la rutina del reloj. El año
no es menos vano que la vana historia.
Entre el alba y la noche hay un abismo
de agonías, de luces, de cuidados;
el rostro que se mira en los gastados
espejos de la noche no es el mismo.
El hoy fugaz es tenue y es eterno
otro Cielo no esperes, ni otro Infierno.
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Borges y Ernesto Sábato comparten una sabrosa charla sobre las religiones y la literatura, plena de humor y sarcasmo.
Link: http://palabravirtual.com
Link: http://www.naya.org.ar