
He sido educado por mujeres. Hay tanta bondad en el cariño de las mujeres que, durante largo tiempo, he creído tener que darle gracias a Dios.
Nuestra vida, tan austera, era fría en apariencia: teníamos miedo de mi padre, más tarde de mis hermanos mayores. Nada nos acerca tanto a otros seres como el tener miedo juntos.
Ni mi madre, ni mis hermanas eran muy expansivas. Su presencia era como esas lámparas bajas, muy suaves, que alumbran apenas pero cuya luz difuminada impide la oscuridad y que nos sintamos solos…
Alexis o el tratado del inútil combate. Un fantástico libro de Marguerite Yourcenar (Punto de Lectura - 2000)