En este día del Padre busqué algunos de los libros favoritos del gran viajero que era mi papá: Viajes por las Américas, Viaje alrededor del Mundo, Viaje al Viejo Mundo, de Joaquín Torres, un madrileño que no era muy poético pero sí ordenado y franco. Cada libro tiene al final una cuenta de los km recorridos en cada medio de transporte, países y ciudades, catedrales y museos visitados y los días empleados! Por ejemplo, su viaje por las Américas, en 1.955, le llevó 1.293 días (3 años y 6 meses). Para leerlo con música del Bajofondo Tango Club.
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Pequeñas cosas que me llamaron la atención al llegar a la Argentina:
El frecuente empleo del “vos” en lugar del “Tú”, y también que se conserva en algunas comarcas el habla antigua, en cuanto a los verbos.
Que no se puede usar la palabra “coger” y se sustituye por “agarrar”, que no puede ser más fea, especialmente cuando se dice, por ejemplo: “agarra este anillo”.
De lo bien trajeada que encontré a la gente, hombres y mujeres. En general, mucho mejor que en Madrid, que es de donde yo procedo.
De que anadaba como veinte cuadras para no gastame diez centavos en el tranvía. Pensaba en tal economía; pero algunas noches, ya de retirada a mi casa, al doblar cualquier esquina, no reparaba en gastar algunos pesos en cualquier beldad que se cruzace en mi camino. Lo que prueba que los hombres - yo por lo menos- somos verdaderos acémilas en ciertos aspectos.
De lo mucho que me impresionó la aglomeración de la gente en la calle Florida. Me daba la sensación de que eran riadas de personas.
La calle Florida que debe haber visto J.Torres a principios del siglo XX
La Florida de hoy, que no sé si me gusta más
Link: http://diager-arte.blogspot.com/2008/06/calle-florida.html
Link: http://www.phk.es/concurso-fotografia/2007/calle-florida/?i=03
” Viaje por las Américas” - Joaquín Torres - 1.958 - Compañía Impresora Argentina
Encontré este prefacio a “Fredydurke”, de Witold Gombrowicz, escrito por el maestro Sábato. Me explicó muchas cosas de una argentina conocida y muchas veces inexplicable; se las recomiendo.
Tampoco creo arriesgado suponer que lo que Gombrowicz llama la Inmadurez no es otra cosa que el espíritu dionisíaco, la potencia oscura, que desde abajo, como fuerza inferior (en el sentido psíquico y hasta teológico del vocablo, no en el sentido ético) presiona y a menudo rompe la máscara, es decir la persona, la Forma que la convivencia y la sociedad nos obliga a adoptar (una y otra vez, porque nos es imposible sobrevivir sino mediante máscaras o formas).
Y así como la Inmadurez es la vida (y por lo tanto la adolescencia, el circo, el absurdo, el romanticismo, la desmesura y lo barroco), la Forma es la Madurez, pero también la fosilización, la retórica y en definitiva la muerte; una muerte (curiosa dialéctica de la existencia) que nos es imprescindible para vivir y entendernos. Hasta el punto que el mismo dionisíaco Gombrowicz debe acceder a ello, intentando finalmente expresar su caos y su ambigüedad mediante una obra de arte; que, como toda obra de arte, en última instancia es un orden, una Forma.
Forma que al mismo tiempo que expresa a Gombrowicz, como a todo artista, también lo traiciona e intenta agotarlo; motivo por el cual el poeta o novelista necesita lanzarse a la creación de otra obra, y luego de otra y así ad infinitum; resultando de ese modo que el creador es superior a su obra misma, al menos hasta el momento de su muerte física. …
Hay, en fin, un aspecto en las ideas de Gombrowicz que lo hace particularmente útil para nosotros los argentinos. … Es que nuestro país, como Polonia, forma parte de lo que en su lenguaje podríamos llamar Territorio de la Inmadurez.
Las fotos son hermosas piezas cerámicas del Museo Antropológico Emilio y Duncan Wagner, de Santiago del Estero.
Para leer pensando en el litoral, un chamamé de Rudi y Niní Flores
El que primero llamó “delta”, por su similitud con la mayúscula griega, a la confluencia de dos ríos, debió ser alguien que la estaba mirando desde lejos y en la altura, porque de otro modo no hubiese podido percibir el vértice perfecto que forma la tierra firme en el punto en que los dos brazos de agua se reúnen.

Impresionante foto satelital del Río de la Plata
Y sin embargo, ese lugar chato y abandonado era para mí, mientras lo contemplaba, más mágico que Babilonia, más hirviente de hechos significativos que Roma o que Atenas, más colorido que Viena, más ensangrentado que Tebas o Jericó. Era mi lugar: en él, muerte y delicia me eran inevitablemente propias.

Habiéndolo dejado por primera vez a los treinta y un años, después de más de quince años de ausencia, el placer melancólico, no exento ni de euforia, ni de cólera, ni de amargura, que me daba su contemplación, era un estado específico, una correspondencia entre lo interior y lo exterior, que ningún otro lugar del mundo podía darme.
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Un hermoso libro de Juan José Saer “El río sin orillas” Seix Barral (2.003) que nos lleva nuevamente al tema de las papeleras...
¿Qué es un creador?
Es un hombre que en algo “perfectamente” conocido encuentra aspectos desconocidos. Pero, sobre todo, es un exagerado.
Idea fija en el creador
El tema no se debe elegir: hay que dejar que el tema lo elija a uno. No se debe escribir si esa obsesión no acosa, persigue y presiona desde las más misteriosas regiones del ser. A veces, durante años.
Prosa y poesía
La prosa es lo diurno, la poesía es la noche: se alimenta de monstruos y símbolos, es el lenguaje de las tinieblas y los abismos. No hay gran novela, pues, que en última instancia no sea poesía.
E.Sabato “Autorretrato”
El drama del existente
A la novela le es aplicable exactamente lo que Jaspers dice de la existencia:
La existencia es una conquista. Su modo de ser esencial es “estar en impulso”. Su ritmo propio es la crisis. Es un perpetuo movimiento de flujo y reflujo, de fracaso y victoria. Sólo puede irse al reposo por la angustia, al abandono por el desafío, a la creencia por el escándalo. La vida espiritual es una continua tempestad de antinomias, cuyos términos tan pronto se estrellan entre sí como se separan hasta la ruptura. El existente tiene que mantener los contrarios unidos en un esfuerzo de dolorosa tensión, jamás resuelta.
“El escritor y sus fantasmas” - Ernesto Sabato - Editorial Seix Barral SA (1.981)
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Promover a Ernesto Sabato para el
Premio Nobel de Literatura 2.007
Este país, saturado de juventud, tiene una especie de perennidad aristocrática propia de los seres que no necesitan avergonzarse y pueden moverse con facilidad.

Hablo solamente de la juventud porque la característica de la Argentina es una belleza joven y “baja”, próxima al suelo, y no se la encuentra en cantidades apreciables en las capas medias o superiores. Aquí únicamente el vulgo es distinguido. Sólo el pueblo es aristócrata. Unicamente la juventud es infalible. Es un país al revés, donde el pillo vendedor de una revista literaria tiene más estilo que todos los colaboradores de esa revista, donde los salones –plutocráticos o intelectuales- espantan por su insipidez, donde al límite de la treintena ocurre la catástrofe, la total transformación de la juventud en una madurez por lo general poco interesante. Argentina, junto con toda América, es joven porque muere joven.
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“Diario Argentino” de Witold Gombrowicz, un polaco genial que estuvo 20 años en el país. Adriana Hidalgo Editora (2.001).
Foto enviada por “Manos x Hermanos” - www.manosxhermanos.org