Dos autores santiagueños evocando la plaza del centro: Libertad. Uno es Jorge Rosenberg, actual Director de la Biblioteca 9 de Julio, en su inefable Zoco de la Buri Buri, y el otro es Bernardo Canal Feijoó ( Sgo. del Estero,1887 - BsAs,1922). Los acompaña otro santiagueño cantor: Raly Barrionuevo, con una zamba.
Irme a la plaza Libertad y estar mirando los autos que dan vueltas y vueltas, y esas hermosas santiagueñas que circulan y circulan, hasta formar un círculo sin fin, donde un hombre inevitablemente un día hará entregar su corazón…. (Zoco III “El Zoco se privatiza”)

“Noche de Bruma” – Fotografía de Luis Serrano
Por fuerza, una plaza de centro en que tenía lugar esta feliz contingencia cósmica, había de llamarse Libertad.
No habrá modo de ponerle otro nombre, pues, dónde, con qué tinta habría de escribírselo para que aguantara esa luz de erradicación vertida y viva en ella?
Libertad la dice el alma por el hecho permanente y seguro que ella emplaza. Libertad está escrito en el juego de la luz liberada y abierta. Libertad no está escrito: está lanzado en luz, cantado en luz. Cantado y danzado en luz, una y entregada. (Introducción a una ciudad sin alrededores - Revista “Temas de Historia” – Bernardo Canal Feijoó – Agosto de 1.934)
Hay que decirlo derechamente y de una vez, a fin de evitar en lo sucesivo molestos malentendidos.
Para los poetas que llegan; y al paso oblicuo y rayado en rojo en la cimera de los trenes en que viajan poetas, jubilosos; para las carreras con corazón de poeta nuevo de los autos, sobre sus caminos, exaltados, y el rapto de arranque de los aeroplanos en que se desmelena una embriaguez de poeta, formidable, Santiago se reserva y agita al saludo bárbaro de sus polvaredas! …
Sí! … Nosotros que todo lo consentimos como si fuera justo, consintamos que todo le sea negado a esta tierra, pero que no le quiten, por Dios, sus polvaredas en las que toda su alma se desenfrena y se revuelve….
( Poderosas y lentas de alta claridad, como fuerzas alzadas de la naturaleza, estallan en lo alto y se desmoronan las polvaredas como una súbita materialización de la luz en la atmósfera. Su fina arenizca nieva harina de luz en los follajes, pone a los árboles una cara de payasos tristes que, en los atardeceres, después del espectáculo, se han sentado a la vera del tiempo para esperar la lluvia que les lave la cara…)
( Bailarín y canturrero, el viento halla su pareja en las polvaredas despolleradas).
Revista TODO ES HISTORIA - Agosto de 1.934 - Introducción a una guía espiritual de la ciudad sin alrededores”. Bernardo Canal Feijoó
Hermosa foto de Muriel Mirvois tomada en los caminos santiagueños.