Lecturas del Bicentenario

Ya lo sabemos, el 2.010 es el año de nuestro Bicentenario. Nada que festejar, pero aprovechémoslo para revisar los hechos, para repensar la conquista. Para ello volví­ a leer esta novela de Isabel Allende, simple y fantasiosa, pero con buena base histórica: “Inés del alma mí­a”. Y volví­ a encontrar, por ejemplo, a nuestro Francisco de Aguirre, fundador de Santiago del Estero: “… y no doy más detalles porque me temo que estas páginas contienen más truculencia de la que puede tolerar el alma cristiana”

mapuches

 Foto de Mapuches de http://compartehistoria.blogspot.com/2009/08/origen-de-los-mapuches.html

Meses después de la campaña militar de Villagra, el cabildo envió al norte a Francisco de Aguirre con la misión de reconstruir las ciudades avasalladas por los indios y conseguir aliados, pero el capitán vasco aprovechó la oportunidad para dar rienda suelta a su impulsivo y cruel temperamento. Caí­a sobre los rancherí­os sin misericordia, cogí­a a todos los hombres, desde los niños hasta los ancianos, los encerraba en barracones de madera y los quemaba vivos. Así­ estuvo a punto de exterminar por completo a la población indí­gena y, según el mismo contaba riéndose, después debió preñar a las vuidas para repoblar. Y no doy más detalles porque me temo que estas páginas contienen más truculencia de la que puede tolerar un alma cristiana. En el Nuevo Mundo nadie anda con remilgos a la hora de ejercer la violencia. ¿Qué digo? Violencia como la que practicaba Aguirre existe por igual en todas partes y en todos los tiempos. Nada cambia, los seres humanos repetimos los mismos pecados una y otra vez, eternamente. Esto ocurrí­a en Indias, mientras en España el emperador Carlos V promulgaba las Leyes Nuevas, en que confirmaba que los indios eran súbditos de la Corona y advertí­a a los encomenderos que no podí­an obligarlos a trabajar o darles castigo fí­sico. Como tantas leyes bienintencionadas, éstas quedaban en tinta y papel. “Nuestro soberano debe estar peor de la cabeza de lo que suponemos, si piensa que eso es posible”, comentó Aguirre al respecto. Tení­a razón. ¿Qué hicieron las gentes de España cuando llegaron extranjeros a imponer sus costumbres y su religión? Combatirlos hasta la muerte, por supuesto.

 iconolibro“Inés del alma mí­a” – Isabel Allende – Editorial Debolsillo – Buenos Aires – 2009

5 comentarios »

RSS feed for comments on this post. TrackBack URL


Leave a Reply