El que tiene sed – Abelardo Castillo

Hay libros dulces, hay libros amables, esta es una novela dolorosa y estremecedora, pero apasionante. El mundo delirante y espeso de un escritor luchando contra el alcoholismo magistralmente contado por Abelardo Castillo. Me gusta esa estética difí­cil que se aleja de lo fácil para movilizarnos desde otro aspecto, como la que plantea este “mural animado” de Blu.

 
MUTO a wall-painted animation by BLU from blu on Vimeo.

 

Y ahora, ya en el ómnibus, Esteban pensaba que hoy no era el dí­a de su muerte. Conoció su inmediato futuro. Supo, por ejemplo, que iba a terminar esa carta. Dentro de una hora, supo también, su borrachera habrí­a llegado a su lí­mite, a la franja purpúrea donde la lucidez es casi sobrehumana y la locura acecha. Allí­, por el término de una hora, él volarí­a lentamente con las alas desplegadas a muchos metros sobre el mundo y los hombres. La hora siguiente, gracias al alma adicional cautiva en la botellita, no serí­a demasiado atroz. Si conseguí­a escribir durante esas  horas sin pensar en otra cosa, y especialmente sin pensar demasiado en lo que escribí­a, la carta estarí­a terminada antes que el cansancio, el alcohol y las anfetaminas, actuando como de costumbre, lo fulminaran en un sueño que podí­a durar dos o tres horas más y del que despertarí­a, también como una fulminación, en un estado tal que ningún directivo de Amigos del Libro, sin conocerlo, podrí­a diferenciar de la más absoluta normalidad. Antes, claro, debí­a lavarse la cara y los dientes.

“El que tiene sed” – Abelardo Castillo – Edit. Seix Barral – 2005

 

 

 

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