El Subcomandante y el Rock

                        “Cuando parece que no queda nada, quedan los principios”.

Don Durito de la Lacandona, un libro con tapa de cuento infantil ( y dibujitos naif), profundo y poético, escrito por el Subcomandante Marcos, donde un escarabajo (Don Durito) de la Selva Lacandona es el caballero andante, y el Sub es Sancho. Es difícil elegir fragmentos para mostrarlo, hay que leerlo entero!

“No hay nada más insensato en el México de hoy que ser indígena, o joven rockero o caballero andante o escarabajo” dice Durito, “así que el más insensato de los Mexicanos es tu servilleta, porque soy las cinco cosas y algunas más que no vienen al caso o a la posdata. El rock mexicano es un crítico irreverente e imprudente”…

Les propongo escuchar Rock Mexicano mientras siguen leyendo:

 

“Por ese complicado juego de espejos que es la vida en México fuera del círculo del poder, el pasamontañas y una paz renombrada se encuentran en jóvenes que no tienen nada en común que no sea el fastidio por la inmovilidad y el ansia de ser mejores”, dice Durito que sostiene con firmeza la tesis de que la sensatez es como las corbatas: una horca elegante que cambia con la moda. Explica que la sensatez hace del amor, la música y la vida (”sí, en ese orden” advierte Durito) un manual de instrucciones con abundantes notas de pie de página, y produce inapetencia sexual. “Además de otras tristezas que padecemos, Sancho”.

Madrugada. Ciudad de México. Por las calles aledañas al Zócalo deambula Durito… Nadie ve a Durito por la sencilla razón de que, en esta ciudad, nadie ve a nadie. 

“Esta ciudad está enferma,- me escribe Durito- está enferma de soledad y de miedo.  Cuando su enfermedad haga crisis, será su cura. Esta sociedad colectiva, multiplicada en millones y potenciada, terminará por encontrarse y encontrar la razón de su impotencia. Entonces, y sólo entonces, esta ciudad perderá el gris que la viste y se adornará con cintas de colores que abundan en provincia.

Vive esta ciudad un juego cruel de espejos, pero el juego de los espejos es inútil y estéril si no hay un cristal como meta.  Basta entenderlo y, como dijo no sé quién, luchar y empezar a ser felices.

Me vuelvo, prepara el tabaco y el insomnio. Hay mucho que contarte, Sancho” – termina de escribir Durito.

Amanece. Unas notas de piano acompañan al día que llega y Durito se marcha. Al Oriente, el Sol es como una piedra rompiendo el cristal de la mañana…

Vale de nuevo. Salud y dejad la redención para los espejos huecos.

El Sub levantándose del piano y buscando, desconcertado entre tantos espejos, la puerta de salida… ¿o de entrada?

Para leer más: Qué tan grande es el mundo? , Sexta Declaración de la Selva Lacandona

“Don Durito de la Lacandona” – Subcomandante Insurgente Marcos - Editorial San Cristobal de las Casas, Centro de Información y Análisis de Chiapas – México – 2005

4 comentarios »

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