“Los Gritos del Diablo” es un libro áspero y profundo, como el monte santiagueño. Estos conflictos del campo que hoy nos sacuden me hicieron acordar a su Reynaldo y sus Salamancas. Y a Yupanqui que rinde un homenaje a Cachilo Diaz tocando “la humilde”

“Las rengueras del alma si que son fieras, mi amigo… Uno siempre en bretes… así nomá es… aquí nadie es libre… mi amigo”
Anda Reynaldo, aquel changuito que, silbando vidalas, lloraba los cercos, el rancho, los callejones, a sus hermanos y a su “mama”. Después de saltar del tren carguero aprenderá que “dende que la vida es vida, uno, con un codo se codia con la vida, y con el otro se codia con la muerte”.
Ellos, los campesinos empobrecidos, se fueron desobedeciendo al alma; ella qué iba a dejarlos solos, por ayudarlos anda templando el filo de las hachas.
Los que pueden, vuelven ; otros quedan para hacerse tierra, vencidos como el quebracho, entre picadas, guaridas y madrigueras.
Los que pueden, vuelven, están “agrandando el pueblo”. Empezaron por el Potrero de los Taboada. Desde que han abierto el canal de Maco, los Maquito, Cardozos, La Vuelta, no riegan. Apenas “dejan que tome la hacienda”. El agua va pal sur… Para ai tienen muchas tierras. Están secas las acequias…
De allí, también se han ido. Están “agrandando el pueblo”, pero no lo agrandan por dentro.
¿Por eso los ranchos “del pueblo” no son de paja, ramas y barro como los del monte, como los del cerco? Los del pueblo son de lonas, latas, chapas y tablas; anémicos, flacos como “el pueblo”.

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Quisiera mostrar aquí la escultura de Roberto Delgado (hijo) que se llama “el alma del quebracho”, y está en nuestro Museo de Bellas Artes “Ramón Gomez Cornet”. Clik aquí para pasear por el Museo.

iconolibro.jpg“Los Gritos del Diablo” - Próspero Peralta - Quipu Imprenta Editorial - 2001 -